Horarios II.-


Horarios II.-


Estas páginas podrían comenzar a comenzar a convertirse en un diario sobre ti y tu repercusión entre mis costas. Pero ese no es el propósito de esta nueva herida.

Hoy el reloj parece marcar sus segundos al ritmo de mis latidos, mi cuerpo parece vibrar melódicamente al ritmo de esa casualidad que acaban de observar mis ojos. Son las tres de la tarde con tres segundos- tres latidos que no necesitaron de ti- y absurdamente, allí vamos de nuevo a pensar en tu nombre.

Pero lo mencioné, hablaremos de mí esta vez y no sobre tus estragos. Hablaremos de quien fui y quien deje de ser con el tiempo que no recuerdo haber escondido de mis miradas.

Podría mencionarte cosas de mi infancia que no tendrían mayor sentido para ti que para mi, quizás luego contarte sobre que pasó luego de eso, en tantas etapas que tuve que pasar para llegar a ser quien soy ahora mismo -alguien que no reconoce sus palabras-

También podría mencionarte con gran detalle y sumo orgullo de cada uno de mis miedos.

-¿Soledad?- La soledad no es un miedo, es una forma de organizar la vida.

Puede convertirse en la gran amiga que nunca falla, y en aquella enemiga que puede terminar de destruirte por completo. Tan esencialmente necesaria como nociva – Pero se tanto de cosas nocivas como tú, que nunca nada, se convirtió en un problema.

La televisión interrumpe mis palabras constantemente. Las verdaderas desgracias toman el aire de esta habitación y me hacen sentir tan trivial como poco realista.

Mi vida no es nada comparada a aquellas historias que una voz realmente relata. Saber más o menos de mí, no hará ni desacera nada importante en la historia. Veme como si fuese un misterio mas. Es la forma en que quiero que me recuerdes siempre.

- Yo me quiero morir antes que vivir sin ti-
- Porque este inmenso, este enorme maldito amor, sigue siempre allí tan intacto-

Proclama eso, una dramática novela que corta el aire a realidad que comenzaba a impregnárseme en la piel.

Si mon amour, recuerdos van y vienen y hoy la batalla por la serenidad fue interrumpida por una treta del destino.

Dieron las seis de la tarde y es hora de comenzar a reunir los pocos restos que me quedan para ir hacia la clase que solía narrarte diariamente.

Mientras, seguiré esperando que la rutina traiga algo que sepa a olvido momentáneo. Hoy, quizás, tal vez.

Comentarios

subemiweb.com ha dicho que…
Existirá algo en la tierra que te pueda hacer feliz????

aunke sea una sonrrisita?

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