sábado, 24 de diciembre de 2011

Hierofánia




Hierofánia



Escuchar. Oír.
Oírte caminar
en las veredas del corazón
con la presteza
de un ciego
dominando aquella tierra
que conoció sin ver
sin observar

Solo Tocando.

Rozando.

Sintiendo los latidos
bajo el sonido del asfalto

Avanzar. Es decir

Caminar de regreso. Andar
firme y derecho, casi a paso marcial
sobre el  amplio territorio
que siempre fue tuyo
y nunca, nunca
 dejaste de habitar

Aun cuando las  verdes voces
 nos llovían
nada más que no palabras
embebidas en el licor de la discordia.

Alaridos. Gritillos. Sonidillos tan burdos
carentes de un alma de heliotropo
en una guerra de notas fúnebres,
 armándonos
caquéxicos combates
entre la razón y la verdad, cuales
niños pequeños
que pareciesen jamás
querer entender
la realidad de la réalité
incrustada en las  venas
como un rojo exasperar
batiendo las alas 
tan desesperada

Una Extensa y roja realidad
con nombre y apellido
mullendo las nubes
de un aterciopelado tono
parecido al amor.

Una esperanza de alas cortas
pero de gran respirar
inundando el aire
de “aquello”faltante
tantos eones de estrellas ausentes

Un sonido omitido
en la biblia del alma
tratando de esconder
su  innegable autenticidad
entre las manos del día

Tan sagrado. Aquello realmente
indiscutible
para los labios del pasado
que contaban los lunares
en la piel de nuestras charlas matutinas
como góndolas en nuestra corriente
de besos al azar.

, tan imposible de negar

Entrañable criatura de rizos negros
y corrientes de silencio en la boca

Siempre. Eres mi “aquello”
imposible de objetar.

Mis mandamientos a la hora del amor
y sus, por ende,  esponjosas decisiones
de muy  alta mar.

Eso mágico que ocurre a las tres
de la madrugada
en mi terraza de espinosas ramas
cuando sé
que algo que nunca va a pasar
hoy sucederá

o quizás ya sucedió

 y no pude detenerme a ver
 como aparecías
en medio de las escaleras
que la oscuridad enhebra
entre los plateados espejos
hasta los mismos sueños
que   nos flotan alrededor.

Todo tú en la cotidianidad
de la maravilla con tus toques
de arma y filo
de pincel y  agua

MI manifestación de lo incuestionable
en medio de mi cosmos habitual.

Escucharlo. Oírte
sentirte caminar desde dentro
en pasos gigantes
de la mente al corazón.

Aguardarte  .Esperar
sin prisas un retorno.
.
..


Soñarte.  Ir a tu encuentro
una primera vez de verdad

(…)

Tanto
tanto quisiera yo
en esta constante
búsqueda
de tu andar

(...)

**

viernes, 2 de diciembre de 2011

Vermelhas coisas pra meninas tristes



Vermelhas coisas pra meninas tristes

Deixe alguma coisa para mim.

Não esqueça
que seu luar
é comigo
nesta casa cheia
de  muitos cores
verdes e vermelhos
morando na cidade
de nosso coração


Não me esqueça

E também
não deixe
de olhar os mesmos
pretos céus
que nós

sempre

tivemos em nossas mãos
noites de palavras
fortes e grandes
de somente amor.

Amor

E meninas  falando com coelhos
jogando na sala de nossa casa.
E nossas promessas. Nossos fatos

Nós. Você e eu
falando de ter alguma maneira
 de quer  sempre muito mais.

Meu menino de cabelo preto
e corpo frágil

Você é minha força
minha sorte.

Meus olhos falando
de minha alma em sua verdade.

Sinto saudade de todo.
de você
de sua voz escrevendo nas folhas
de meu diário .

Tao quanto.
(...)

Eu não sei

Mais
meu corpo
somente quer  conhecer
os latidos de seu ser.

Nenhuma coisa
é boa
assim.

Souzinha  e triste

Souzinha sim você-
meu amor.


***
VPx
***

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Sobre extrañar y su sinapsis con los días.


Sobre  extrañar y su sinapsis con los días.



A veces te extraño

Me reviso las muñecas
y siento que alguna vez
tu nombre 
inundaba estas arterias
con algo
más intenso que el dolor.

hasta quizás

el corazón, mi corazón

Ese centro de contrariedades
donde se fundía la razón
en algo más letal y carnívoro.

Una  petulante ansiedad

De esas
tamaño Godzilla
habitando en medio
del diminuto espacio
de un país 
en un armario
ya lleno de precariedades

de  harapientas excusas

con soluciones temporales
a nuestros eternos dilemas
tan llenos de estigmas
como retacitos de papel

sin alguna
probable solución.

Nuestras mentiras de nunca acabar.

El yo dispuesto a verte
y el inundado de problemas

Tu vida de cactus 
buscando
armarse una familia
en el seno
de las burbujas de aire
que  amoldaban
mi razón

Como una alopécica ilusión
de destellos rosa

buscando un bisoñé
de un color y estilo
del cual jamás pensó escoger


Una  bonita falsedad
sonriendo como Cheshire
diciéndole a Alicia
que camino le conduciría
directo y sin problemas
a ningún lugar

Tanto

Y tanto

Que aún así
amaba tomar
los zapatos de paseo
sin dilucidar nada más allá
del avance y prosiga
sin mirar atrás
cada vez que murmurabas.

Lo sé.

A veces te extraño

A veces

Como cuando siento
que algo falta
entre todas esas razones
para buscarte que tengo,
 como frescas ramas rojas
 en mi cajita de la vida

A veces.

Como cuando me pregunto
si al subir la calle de dudas
hacia mi casa

Tú, en ese tercer piso
de azules extremos

también estás viendo
nuestras mismas estrellas

Esos Luceros. Nuestra
siempre primera
 y distante estrella
que debiese aparecer

Y cumplir
aquello
que nunca se nos  dio.

(…)

A veces te extraño
 y me muerdo los labios
para dolerme el recuerdo
y la zozobra de la nada

Y acallar la piel.

Esa piel que prometiste tocar
alguna vez
en alguna tarde de heliotropos
en la alcoba.

(…)

Lo sé.

Así  como tú sabes
que no es necesario un poema
para que sepas
que aquí
las cosas sin ti

Siguen sabiendo a sal.

*
**
***

En nuestra casa del árbol
donde parecía nada jamás acabar

(…)

***
VPx
***

sábado, 19 de noviembre de 2011

Calle de aire.


Calle de aire.

Goteas despacio

Aceleras las humedades
en mi pecho
armando un campo  de margaritas
en medio
del arenal  asentado en mi  tristeza

Una pena. Una lástima desflorando
A mediodía
El verdadero color de una miseria

El dolor. El dolor de no ceder
de no tenerte
de no poder corregir más las imprudencia
de cuando
le escribes a ella
pedacitos de tu piel
con esa ortografía
tan pasional
e incoherente
que manejas desde siempre
para los asuntos del corazón.

Mentir. Quisieras. Quisiera
Pero tú no sabes qué es eso.

Sabes de los días de lluvia, las madrugadas nubladas
y las noches donde me muero en el sol
de un poema sin tregua

Decisiones a las 6 pm
que jamás se tomar, ni convencer
 de que deberían  romper
y tener alas
de una
gloriosa y maldita vez.

No  lo sé.

Tomar de esos impulsos tuyos
Las ganas de  sonreír,
golpearla con tus ojos
repetidamente
en cada beso que le das.

Eres un mal perdedor.

O quizás yo, sencillamente
una mala mentirosa.

El amor nos era un término
de garras largas, melena azabache
y ojos tan negros
como la muerte de las flores
un mañana primaveral.

Y ambos le temíamos
al olor de su cuerpo
tendido
sobre las sábanas donde  reclamábamos
las pocas maneras
que nos sabíamos de querer
como  máquinas sin hálito
de siquiera ser capaz.

Extraño esos tiempos, a veces,  despacio,
 a momentos de  intervalos de nunca
como dejé claramente
Escrito en la boca de mi diario hoy
cuando me reclamaba los murmullos.

Me escandalizas. Y quizás esa
sea la real verdad tras toda
esta parsimonia de huesos rotos
y memorias obsoletas.

Me horrorizan tus ganas de  engañarte.
Buscarla mientras cocina
ilusiones de papel 
creándote  un camino  sin dudas
tan bellamente irreal.

Y de qué vas.

No hay mayor ciego
que el que no quiere ver
decía mi abuela
 cuando arropaba mis lágrimas
hace años, alguna ocasión.

Y es verdad. No hay más que sentirte
en la distancia de unas cuadras

olisqueando el pánico a la soledad
que embargan tus lunares.

Sonreírte  con  una mansa pena
crecida en cautiverio

Y ver como acaricias lento
las caderas
de tu siseante y propia
tornasolada  soledad.

Ya ves.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails