jueves, 24 de junio de 2010

Brechas

Brechas

Lo oí. El primer sonido de la mañana
habló de un ruido mudo
ensordeciendo las ventanas

Crac.

Las seis. Aún estaba yo con el pecho abierto
…………dejando al alma
………………….respirar el mismo aire
……que él le robaba anoche
voraz y orgulloso a mis almohadas.

Crac

El final asomando sus uñas. Crac.
el mullido canto de una vértebra
narrando sus caídas. Crac. El tibio
abrazo de una costilla
al rojo abrigo
de un corazón recién usado.

Suena la puerta. Las siete y aún
el sol no ha asimilado la noticia.
- Y yo tampoco –
Crac desde el cielo. Crac
desde ese inútil espacio que me
absorbe los ojos con desidia.
Crac .Otro hueso hace de sus astillas
estrellas madrugadoras en mi cuarto.
Unas sabanas suicidan sus bordes
con las lágrimas que rompen sus
cuerpos contra ellas. Crac en sus
columnas de papel haciéndose
añicos con el viento que ya abraza.

Las ocho.

Crac

El reloj ha roto un destino

Una cama vacía tararea una sonata.

Crac

Un cuello más ha descalabrado sus sentidos.

Crac

lunes, 21 de junio de 2010

Atrás

Atrás

Puedes regresar a este lado,

buscar atar los cabos sueltos
de esa eterna pared que nos separa,
zurcir cortezas de algún tiempo en deshora
cansado de segmentar palabras
que terminan siempre
siendo comida para la lluvia,

No sé,
tal vez
querer despegar los miedos de esas cartas
que envías cada ciertos años
nacidos con esa buena estrella de la suerte,

Quizás regresar
a buscar de nuevo
las constelaciones en mi espalda,
buscando ese brillo tenue
que aún pueda sostenernos
en alguna misma y triste línea recta.

Puedes regresar de este lado, claro
pero nunca, ninguna de tus marcas
en nuestro propio limbo
eternamente tan ajeno
va a ser igual que antes.

viernes, 18 de junio de 2010

>Loa a un niño de cartón


Loa a un niño de cartón.





ÉL Era TODo . A veces una nube
solitaria que se posaba en mi ventana,
para lloverme las más finas palabras
que llevara en el bolso. A veces
era un rio, de esos que comienzan
en un glaciar perdido
y se unen al mar, sabiendo
que a él nadie lo vio
hacerse grande y luminoso
desde el principio de sus horas.

A veces sonreía, como quien esconde
un secreto de patas cortas y manos
hasta el techo. Sonreía mintiendo,
dejando en claro que estaba bien
y que lo demás le daba igual
como quien habla del clima en la calle.

Y yo corroboraba su mentira,
pero le recordaba
que en mi cuerpo había espacio
suficiente
para toda la piel expuesta
que aún no cerrase sus heridas.

Todo era así. Él llegaba a morirse
de él, en las puertas de esta casa
buscando un refugio
donde dejar el corazón en la entrada.
Quería solo un respiro en sus pulmones
un espacio en mis senos , una canción
de mis labios que le supiera
a esa familia de papel que no tenia
entre las manos. Y yo quise dársela
desde que lo vi apretando los dientes
en señal de fortaleza, ocultándome
sus lágrimas sin color
con las ganas de quien quiere morir
en el segundo mas piadoso que transcurra.

Y yo me ofrecí a besar sus ojos
hasta que el brillo retornara
a erigir y nacer orquídeas en ellos.
Que si él necesitaba un color para su
cuerpo, tomase mis venas
e hiciera con ellas los árboles más grandes
que le cupieran en el pecho.

Que yo siempre garuaría para él
cuando lo necesitase. Porque yo
solo quería entenderlo en su país
de los por qué y los tal vez arrullando
tristezas en los parques.

Porque yo lo amaba con todo ese miedo
a la realidad que le residía dentro. Porque amaba
sus costillas rotas, su piel cansada y esos ojos
nublados que miraban hacia la nada. Así era él,
con sus defectos que me sabían a la gloria
y sus silencios que adornaban mis sonrisas.
Y lo ame y ame para cubrir sus cenizas de
todo aquello que pudiera regalarle
mi existencia naufragante en sus dedos.

Y él también me amó como solo él podría hacerlo.

Colgó sus nieblas en mi puerta y alzó mis velas
con ese viento que aviva el destino. Y me vio
como nadie mas me había visto jamás, como
tocándome con ese café amargo en sus pupilas
buscando el refugio que también yo necesitaba.

Y se abrió a mí. Dejó a sus pétalos alimentarse
de mi ocho días a la semana , con madrugadas
que hablaban del amor compareciente
y de mutua inexigencia.

Aunque no era necesario.

Yo era tan suya como solo podría serlo
el mismo latido
que sacudía su ropa con los movimientos de mi linfa.

Porque él sabia mas de toda mi vida que yo
en mil años de la suya. Porque no necesitaba más
que un beso esquivo de razones , una caricia tímida
o un te quiero desgastado que hubiese nacido
en los confines de su afónica boca de futuro.

Era ese adorarlo de luna a luna, escribiéndole
en las paredes que los por siempre a mi no me
bastaban. Y a él tampoco, como también todo el
tiempo que le daba.

Pero en este mundo que guarda crueldades en
su garganta, como esperando el paso errado
que el destino obliga a caminar, estaba
esperándonos a la vuelta de esa gris acera
que llenaba de espinas como oro el rey Midas
todo lo que tocara.

Celos. La brisa huracanada que no perdona
límites ni respeta sentimientos. Ese gigante
que rompe todo a su salida expandiendo
sus fronteras. Porque el pájaro que dejo
venir a mi balcón, vino con el requerimiento
de tener mas de mi
a pesar de que ya lo tenia todo.

Y él se hirió. Lo laceré con solo una negativa
en mis gestos explicándole la única y real
circulación de mi carácter .

Porque él no me entendió,
y comenzó a dudar de mis jerigonzas
como quien duda del aire que respira.

No había motivos para que yo viese
a su piel frágil romperse por mi culpa.


Y yo me quebré. Me quebré con él
desangrándome por dentro. No quiso
oírme recordándole que todo lo que
tenia era mis ganas de nunca abandonarlo
y de morirme en sus muslos cada día.

Así es mi niño de cartón.

El inicio y final en ese villano cuento
de príncipes acongojados
y princesas que buscan rescatarlos
de si mismos y ese dragón que encarcelan.

Mi dulce niño de cartón.

Porque aún espero que escriba mi
nombre en las paredes de sus labios
y haga de mi verbo una sílfide
para su mundo.

Siempre ha sido así
como que aquí
siempre he estado para él.

Y lo seguiré estando.

Porque en esa historia que nunca
se termina de editar

Aún yo estoy dispuesta
a cubrir sus heridas con mi cuerpo.


Él lo es todo. Mi amado niño de cartón.

viernes, 11 de junio de 2010

Boomerang






Boomerang

Esto no era mas que un ir y venir,

Un caminar por los silencios
atando descalza
el sabor congelado de la tierra;

Ese andar por los resquicios

El tocar de las nubes con las uñas
rompiendo telarañas
hasta hacer ordalías con el aire.

Desglosar el miedo en sonidos olvidables

Relegar el pánico al momento siguiente
y su bucólica razón para su voz
corrigiendo las cicatrices por heridas.

Ese caminar en círculos
al lado de la piel donde hay réplicas
de tu olor a lluvia fatua de febrero,
recordando que la mirada del pasado
sólo es un garabato
que puede cobrar vida en la pared.

Esto no era un mas que ir y venir
a las páginas no escritas
de algún libro repudiado por su dueño.

Ese inaudito terror rotundo
a escucharte en medio de la selva muerta,

pero tú

aún habitabas esa choza decorada de señales.

Sí, esto nunca podría haber sido solo
un ir y venir a tus costillas
sabiendo que aún ocultabas mi piel en tus entrañas.

Yo lo sabia tal así (…)

miércoles, 9 de junio de 2010

Enjambre




Enjambre

Quisiera poder decirte todo
con la mayor honestidad posible. Dejarte
alguna tarde lo mas oculto de mi piel entre
los brazos, para que cubras de colores
los rincones de tu cuarto verde.
Abrirme a tus ojos
con las únicas rapsodias que guardo aún por dentro,
abrirme desde las costillas para dejarte el corazón
hecho una pequeña grulla de papel doblado.
Atarme,
atarte a los cinceles de los dedos para que no olvides
que las palabras no son suficientes
para explicar la dirección correcta
de las brisas desde siempre.

Ser perfecta para ti
e imperfecta para cualquier mirada ajena .
Volver pronto.
Volver sin miedos a las bancas de mi casa
a hablar de estrellas rotas y de canciones que no cesan.
Hablar como siempre y como nunca.
Hablar y hablar
de todo, dejando el pasado con sus fechas muertas
y al presente con sus esperanzas
sin marcas en el cuerpo.

Dejar fluir y dejar hacer.

Volverme tu única razón para quedarte .Quisiera
poder decirte todo con la mayor soltura en el mundo,
testificar esos te quiero con mi firma abajo, calmarte
los susurros con silencios.
Contarte todo.
Sonreír para ti a cada vuelta,
a cada dos pasos por delante. Sonreír
ahora y en tono perfecto. Tenerte en todas mis mañanas
y decirte, decírtelo sin recelo teñido de color ausencia.

Reafirmarme en ti, reafirmarme para ti.
decirte la verdad,
decirte en algún momento con real y única certeza
quisiera de ti, todo, tanto,
yo ser para ti.

Pero no puedo.

sábado, 5 de junio de 2010

Akhdar & Ahmar




Akhdar & Ahmar

(verde & rojo)

Porque tú eres como la sangre que recorre
y calma esa hambre por sentirse viva(…)



Regresa para quedarte.
Las lunas hablan de ti a escondidas
desde sus bocas hechas noche
para el público que mira. Este es
nuestro mundo de dos por tres
que alcanza para un siempre sin temores.
Así nos es: tibio como el miedo ,
cálido como tú una noche de verano
y frio como las palabras que
fuera de temporada nos suelen florecer.

Así eres tú ,como el mismo desencadenante
de un golpe de suerte en los cuentos.
Niño de pasionarias en las manos
y cerezas en la boca. Te he extrañado
como el mar a cada arena faltante en su costa.
A destiempo en mis horas, pero a cada minuto
surcante en mis palabras. Tú estabas sin estar
pero a todas las cosas las llamaba con tu nombre;
tú eras cielo, eras ave, viento ,árbol y mundo.
Aparecías en mi cuarto como la luz que nunca muere
y queda en las pupilas aún con el sueño
frotándote las sienes.

Así estabas. Aquí y en todo hablándome del temor
que nos observaba desde el cerrojo de las puertas,
esperando vernos caer
al primer sonido, de una aguja extenuándose despacio.
Aquí dormías, entre el párpado de la cortina
que cerrada no te permitía escapar de mi presencia.
Y todo era rosa como verde nuestra casa de muñecas,
tú y tus rizos amueblaban mis deseos
como en tus dedos toda mi existencia acaloraba,
todo volvía imponente como tú a mis memorias
reiterándote en todas mis gestuales señas posibles
que amanecerías aquí aún estando lejos.

Deberías quedarte por y para siempre aquí conmigo
en medio de nuestros dibujos de mañanas
y casas con ventanas amplias como el horizonte,
habitar aquí, habitarme por debajo de la piel
entre la linfa que alimenta cada poro inadvertido
y da el color de tiernos heliotropos a mi piel.

Y si tú regresas para quedarte
en este lugar de tonos rojos y plumas níveas
yo sabré que realmente no lo haces,

Pues constantemente
………….has estado aquí
aún en los mas impasibles momentos
que hayan garuado del desierto.

Quédate cariño,
……………………aquí ,
donde siempre has estado tú.

jueves, 3 de junio de 2010

Sobre la necedad.

Sobre la necedad.

Podría contarte de la vida esta noche.
Hablarte de lo cruel y fría que se vierte
sobre los ojos la calma cuando no has llovido
aquí desde algún bucólico febrero.

Suele ser todo así con mi lado de tus manos,
se aprende a tomar los suspiros y atarlos a
una falda que no sabe de colores,
a oler el miedo con cada palabra caída
de su árbol, y a desprenderse los ojos
cada vez que es necesario
ahogarse de trocitos de hielo para dentro.

Se aprende a decir que todo está bien
cuando el camino a la casa
está en medio de alguna guerra
y se llega descalza a un hogar colmado en espinas.

Desapercibirse de a pocos.

Bordear el límite de la mentira para que aún quieras amar mi sombra.

Podría contarte sobre las otras caras de la luna
que suelen quebrarse con cada nube
que roza sus mejillas.

Querer hablarte de eso que no respeta el cuerpo
pero
a la vez,
saberlo inconcebible
en el seno de alguna de mis palabras.

Realmente no podría.

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