martes, 18 de octubre de 2011

On n'a pas besoin


On n'a pas besoin



En aquel momento en que toqué tus hombros, Darling, volvió a latirme el corazón de un modo osco y traidor. De un modo casi cínico y bobo. De un modo libre ante el represivo silencio que ostentabas. Es decir, sabia tus respuestas a mis preguntas cargadas de términos soeces – ajena, otra, amor, quédate, decisión- pero no quería recordarlas. Al final y nuestra charla  volvió a ser lo mismo de siempre, una gran sucesión de excusas para cubrir las  segundas excusas que no querías aun usar. No sé si a estas alturas hay algo de ese nosotros que parecía diluirse en medio del calor de aquellos mediodías, pues,  en estos nuestros días donde hablar es sencillamente  tocar esa parte de algún algo que pareciésemos  jamás haber visto pasar. Y más tú; que sencillamente hiciste de nuestros recuerdos un hermoso y brillante “lo dejamos pasar “como un premio consuelo que pensabas yo necesitaba tener. La verdad de todo no es más que una indecisión en flor posándose en tu ventana, una bandera de derrota colocada en lo alto de tus ojos dedicándome esa pena  con una sonrisa de buen perdedor. Podría preguntarte mil veces más que tiene ella que no tenga yo, de algún u otro modo, pero siempre la respuesta  nos será evidente. Un amor grande no está  hecho para   un hombre de corazón  pequeño y fortalezas minúsculas. No es necesario que volvamos a hablar de algo pues todo, en absoluto, está dicho ya, darling.

martes, 11 de octubre de 2011

Cry me a river.


Cry me a river

No era necesario mentirnos:

Es decir
hablarnos
con los labios de la carne
en tiempos
tiernos, tímidos y tibios;
con aquellas palabras
tan parsimoniamente
oscas, duras,
mundanamente deliciosas.

Esas
nuestras pequeñas veces
de grandes verbos
agolpándose
en el vientre del secreto
con la impaciencia
de los años que se dejan
por la inminente mudez
en sus cabellos.

Tú sabes. No era necesario
 tomar esas oscuras necesidades
de la sangre
para hacer del calor, otra fogata
dentro de la carne,
con el sigilo
de una estrella encendiéndose
en medio de la nada.

Y claro. Consecuentemente
Dolernos. Dolerme.
impávido y gris
con esos sonidos punzantes
que conoces y creas
olvidándome las mañanas.
Nuestras mañanas.
Nuestras breves salidas
de la realidad que llovía
distancias y pendientes
en grafía constante.

Y ahora volver.
Volver al
no recuerdo de tus ojos
y los míos
surgiendo entre
aquella agua del pasado
tan infestada
de hambrientas ganas
por la vida misma

Por ello,
no era necesario
engañarnos
de aquel modo
siniestro y dulce.
De usarnos
entre todas las cosas
Como si pudiésemos
solo
fragmentarnos
la memoria
con silabas al azar
en explosiones determinadas
para cada
juramento bastardo tuyo
que siempre falló.


Y no hay nada más aqui.

Ni hoy, ni ayer
ni jamás.

Oigo tu nombre en mi boca
y sólo me  sabe a decepción(...).

***
















viernes, 7 de octubre de 2011

Granuria Pulmonar *

Granuria Pulmonar *

Pararme aquí
en medio del ritual de la nada
cantando melodías
de amores caídos y heroínas amordazadas
puede convertirse
en un rezo imprudente
hacia ti
dueño de mi todo
cuando estas manecillas del reloj rojo
dejaron de andar
y  rompieron en mil fragmentos
de algo
con algo vibrante en el pecho
que no era un corazón.

Mi domador.

He aquí tu dulce fierecilla
de llagas grandes en la boca
y en toda la piel del alma
que nacía en derredor

Dulce esgrimista
del dolor profundo y silencioso
que puede bordear
e inocular las venas
 de alguna sustancia tan lívida
amarga
y  raspante
como racimos de vidrio
aniquilando
alguna última palabra de amor.

Y no más.

Solo finales.
Endings de papel seco
con garabatos a modo de puñal
contando
esa historia de dos
que jamás supimos
hacer una palpable realidad

Una mentira de hilos
con marionetas pálidas
actuando un  vidrioso sueño
de  accesorio final
y trama sin gracia
cada día en cada ocasión
llena de la niebla
que garuaba en nuestras vidas

Y no hay más.
ni lamentos
ni palabras rotas
ni lágrimas cianóticas

Mi pecho
desde hoy
olvidó su palpitar

Para sumirse
 en la melodramática canción
de moribundos
calándose en el cuerpo
la seña
del ya no nada jamás.

No más
no ya más (…)

****
La granuria pulmonar antiguamente era el nombre con el que se catalogaba, medicamente, a el mal  o enfermedad producida por el amor.

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