miércoles, 30 de noviembre de 2011

Sobre extrañar y su sinapsis con los días.


Sobre  extrañar y su sinapsis con los días.



A veces te extraño

Me reviso las muñecas
y siento que alguna vez
tu nombre 
inundaba estas arterias
con algo
más intenso que el dolor.

hasta quizás

el corazón, mi corazón

Ese centro de contrariedades
donde se fundía la razón
en algo más letal y carnívoro.

Una  petulante ansiedad

De esas
tamaño Godzilla
habitando en medio
del diminuto espacio
de un país 
en un armario
ya lleno de precariedades

de  harapientas excusas

con soluciones temporales
a nuestros eternos dilemas
tan llenos de estigmas
como retacitos de papel

sin alguna
probable solución.

Nuestras mentiras de nunca acabar.

El yo dispuesto a verte
y el inundado de problemas

Tu vida de cactus 
buscando
armarse una familia
en el seno
de las burbujas de aire
que  amoldaban
mi razón

Como una alopécica ilusión
de destellos rosa

buscando un bisoñé
de un color y estilo
del cual jamás pensó escoger


Una  bonita falsedad
sonriendo como Cheshire
diciéndole a Alicia
que camino le conduciría
directo y sin problemas
a ningún lugar

Tanto

Y tanto

Que aún así
amaba tomar
los zapatos de paseo
sin dilucidar nada más allá
del avance y prosiga
sin mirar atrás
cada vez que murmurabas.

Lo sé.

A veces te extraño

A veces

Como cuando siento
que algo falta
entre todas esas razones
para buscarte que tengo,
 como frescas ramas rojas
 en mi cajita de la vida

A veces.

Como cuando me pregunto
si al subir la calle de dudas
hacia mi casa

Tú, en ese tercer piso
de azules extremos

también estás viendo
nuestras mismas estrellas

Esos Luceros. Nuestra
siempre primera
 y distante estrella
que debiese aparecer

Y cumplir
aquello
que nunca se nos  dio.

(…)

A veces te extraño
 y me muerdo los labios
para dolerme el recuerdo
y la zozobra de la nada

Y acallar la piel.

Esa piel que prometiste tocar
alguna vez
en alguna tarde de heliotropos
en la alcoba.

(…)

Lo sé.

Así  como tú sabes
que no es necesario un poema
para que sepas
que aquí
las cosas sin ti

Siguen sabiendo a sal.

*
**
***

En nuestra casa del árbol
donde parecía nada jamás acabar

(…)

***
VPx
***

1 comentario:

Sweet dijo...

Ufffffffffffffffff!!!
No sé por qué no pasé antes pero si bien son palabras que duelen al ser leídas, son líneas inmensamente hermosas...
...vaya contradicción :/

Debe ser la pega de ser medio masoca y encontrarle belleza al dolor.

Abrazo.

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