lunes, 30 de abril de 2012

Dream I



Dream I

Soñé que tus lunes
eran mis sábados durmientes;

Y que todas
las difusas palabras
que no decías
estaban en la conserva
de una perdida lata de sueños;
esperando
ese tono correcto para lograr
quizás volar
una mañana de esas que no recuerdo
pero destejías en mi honor.

Soñé que venias presto a mi casa,
en medio de los trémulos lilas
de noches embarazadas
por la luz de millones de ojos
sedientos por crecer


y
tus voces eran colibríes verdes
caminando en las ramas
mas cercanas a los dioses

y tus ojos
eran ráfagas de aire
cantándome esas tonadas para los extraños
que deben perderse en su viaje
para siempre


Y luego soñé que me dolías;

Que me abría un espacio entre
el corazón y la cordura,
y allí anidaban
todas las lágrimas de nube
que no podían sostenerse en pie
entre la marea de la vida.

Y me carcomía la tristeza
asfixiándome en su regazo;

Y jamás el néctar de la necesidad
me amamantó mas copiosamente
de  gris llanto
por tu desidia en mi vida

Soñé que te amaba aún
y que tu manos parecían un recuerdo
en el bosque de los días soleados

Que las hojas hablaban en idiomas extraños
de la felicidad de no tenerte en las riberas
de los caudales en mis ojos.

Que los pájaros volaban en círculos
anunciando el fin de las esperas.

Que tu nombre me sonaba a un adiós
y comenzaba con el beso del olvido;

Y que nada mas allí tenía tu figura,

Excepto las marcas en la arena
que bailaban
desvistiéndose de forma
tan exóticas hasta el hartazgo.

Y  entonces soñé que te lloraba entre mis sueños

Recordando
que nuestros febreros vestían de noviembres
y los espejos habían muerto en batalla

Y que nada mas ya importaba en los labios

Ni lo rojo de las ansias, ni lo verde de la calma.

Soñé que todo se inundaba en cenizas de locura
al ritmo de una traviatta sangrienta
en el corazón de nuestra barca

Viendo como todas  las promesas se nos suicidaban
ahogándose en el vaivén de la demencia

Y todo entonces era de una negra calma
rezándole rosarios a la nada

(...)

Soñé que tus lunes de miedos
eran mis sábados de gloria

y que en toda la amargura de tus labios
podia yo beber la inocencia de mi rabia


Y quise despertar
aún deseándote entre la niebla
y el triste paso de tus caminos en mi pecho(...)

1 comentario:

Julie dijo...

Hermoso poema. Felicidades.

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