Pendientes Entonces, quererte es un desperdicio Una tontería. Una absurda y descabellada orgia de ideas. Una pena. Una maldita y retorcida manera de quebrarse la boca sin mencionar palabra Una vergüenza. Como tratar de besar el tiempo y no tener labios entre toda la ceniza Una demencia. Un golpe en el vientre y una bala en medio de la lengua Un miedo obligado a sostenerse y a crecer ahogado en su miseria. Quererte, es entonces una dolorosa manera de no quererse y dejar que cada sueño fallezca en el intento. Quererse, entonces dejar de pensar en ese algo incandecente inperenne inmutable y ascendente y al final, de todo, tras todo entender que podía detener el mundo por ti pero que tú no podías sostener mi mano más allá de decirlo y mentirme otra vez y otra vez (…) Entonces, todo esto es Tu manera de escoger Y mi manera de decirt...
Ícaro ( sobre las alas que busco) Rompamos el aire, Ícaro …………… ………………./ alza orgullosamente tus alas/ / y remóntame a ese nido del viento ….donde el sol aún nos toca ………..con sus dedos silenciosos …..de bruma y tacto imborrable; ……………………/ elévame / por encima del tardío horizonte ………que espera vernos caer …../al mundo de ciénagas ………..que nuestra mente ha tejido, …entre noches embebidas de hastío … y mentiras de maradiagmáticas pupilas; …………………/ tú , llévame / súrcame el alma desnuda de dolores /y desvencíjame las miedos, ………… cuales simples plumas muertas ……./ al súbito ocaso de estos ojos, /cansados de toda angustia aciunarada …….y malvas de polvo marchitas durmiendo eternamente en mi cabello; ………………/ Tócame / quitémonos esta piel flordelisada …………../cam - ………..……. ...... bié ……………………….-mo ………..……. ……………..-nos el vaivén de ese latido imperfecto que el pecho nos asiste, como ahogándonos dulcemente entre respiros de vacío e ideas de manos abiertas a duelos: ……….de sentimiento y razón,...
Porque dueles. Porque avanzas, porque carcomes y te sumerges en la inmunda nada con la presteza de una bestia Un lobo. Un estepario huyendo en la bruma de su propia guerra. Un muerto. Un insomne hábito condenado a la tristeza. A la pereza A la candente lujuria de la pena y su asfixiante y maldito, maldito olor Porque ahogas. Porque apuñalas. Porque tu absurda cobardía muerde tiernamente mi voz. Porque cansas. Porque eres ese nudo en el pecho que nubla la vergüenza. Mi decencia, mi putisima y ramera resiliencia a la ceguera de tu error Tu pobre corazón hablando de amor como si tuvieras una mínima idea de que conlleva mirar dentro del otro y habitarle la razón Porque no sabes, ni sabrás Y jamás sabremos del color en los ojos de Abril (...) Jamás. **** VPx
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