Campanario de razones

Para él, al cual no le cambiaria nada

Campanario de razones

Omar viene y va,
dejando sus besos
sobre la piel de mi mesa de noche
para que a la mañana siguiente
las golondrinas de mi cuerpo
se alimenten de sus labios.


Omar suele llegar de noche
con las manos repletas
de estrellas cazadas
con sus cincelantes dedos ,
desde el viento que abraza sus pasos;
en esos segundos donde no está cerca mío
pero mi pecho aún conserva sus caricias
como flamas imperecederas en nuestro cuarto.


Porque él cuando regresa a mis ojos
lo hace para vestirse
con el mismo color
del nido en mi vientre,
que espera impacientemente
la garua en rojos tonos
desde las palmas ave en sus manos.


¿ y es que de donde obtiene todos esos susurros
que han echado flores en mi cuerpo ?


Sí, él camina con los vientos alisios
que deja caer el mundo hacia mi puerta,
él hace que sus palabras se hagan árboles
de donde se sostienen anhelos madurando.


Omar es ese roce que alimenta a las horas de cálidos segundos,
Omar es esa marca en el alma que toda vida pasada ha esperado.


Omar es esa razón sin más dudas atadas
en la inequívoca pulsación del corazón
que sólo sabe hablar de él y yo en sus adentros...

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