martes, 18 de mayo de 2010

Sobre las despedidas




Es hora de decir adiós,

Es momento de atarse los zapatos a la sombra
y esperar que las piedras del camino sean de colores;
Es hora de cortar con la mano que guiaba las razones
y les daba la apariencia de rosas dentadas
en los bordes de la vida y de la lengua.

Es algo tarde
pero aún la melancolía
se ciñe a mi cuerpo, atándome al vacio
de saber que el tiempo
es solo ...cruelmente relativo,
El cuerpo de la hartanza ya bebió todos
los momentos que goteaban de la frente,
y las murallas levantando sus voces
me han dicho que nada
tristemente debe de ser ya para siempre.

Y es así señores, todo tiene un final.

Las marcas de las manos quedaran como recuerdos
y mis cicatrices serán historias luego
entre el baile de una fogata
aún ajena a la memoria;

Como que quizás todo debe ser así.

Es hora de coger las cosas entre labios
y armarse de valor al borde la cama
esperando no caer en la tentación
de dormirse entre la calma del pasado;

La impronta de los días hablaran desde mi piel
Para aquel viajero que alguna noche quiera descifrarlos.

Quizás inclusive, en otro instante hasta mis palabras
puedan descansar para siempre en su sarcófago
olvidado mis malos usos y los golpes de mis dedos,

No lo sé.

Pero , esta es la única manera de alzar alas,
tener que decir a todo
un dulce
y breve,
adiós.

1 comentario:

Jorge Luis dijo...

linda muy linda despedida, mi linda muñequita de cristal un beso cosmico

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