Abrilismos.

 Abrilismos.

Sabía que él no me quería. Era demasiado obvio entre sus pretensiones de solo momentos y escondites para los sentimientos, que solo buscaba un pequeño affair, tan breve como insignificante que sería de bobos absolutamente  caer en ello. Pero yo si lo quería, y quizás querer sea una palabra muy grande para mi versión de las cosas; él solamente me gustaba, pero me gustaba, es decir, realmente estaba pensando en sus ojos y en la forma en que sus labios debían de moverse con los míos una noche cualquiera debajo de una lluvia sorpresiva como deseadas así tan simple, yo no lo quería para nada más que ello, al igual que él a mí, y eso era lo horrible de esa situación. Las ganas ese día de garua se cayeron al cesar esta y la cordura, asimismo, volvió a su silla de costumbre a devanarse la honestidad una vez más.(…)

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