De lobos y ovejas

De lobos y ovejas


Cierta mañana cuando el sol pareció no brillar como de costumbre, ni el pastizal tener ese tono tan verde como pocas cosas, el lobo que solía habitar el bosque junto a las colinas apareció avanzando entre puntillas hacia un rebaño que pastaba apaciblemente en aquél lugar. Además traía consigo un plan realmente elaborado.

Dio unos pasos más hacia el grupo de ovejas que parecía estar demasiado ocupado comiendo para percatarse de la presencia de un extraño, y sin pensarlo más se unió al grupo sin ser visto. Su estrategia del día de hoy al parecer era realmente eficaz: una piel de cordero que lo cubría por entero.

Cuando se disponía a acercarse a las más jóvenes del grupo, una oveja algo alejada de los demás se le acercó buscando hablar.

- Hey amiga, no te había visto por estos lares, ¿es que acaso eres nueva?- preguntó ella sin demora.
- Realmente si – contestó, bajando la cabeza para evitar ser reconocido.
- Entonces déjame darte la bienvenida, aquí te sentirás como en casa, todas somos muy unidas – afirmó.- Tu piel se ve realmente oscura nueva amiga, ¿ es que acaso eres de algún otro país?, no me extrañaría dado también tu forma de hablar –Y la oveja comenzó a percatarse de algo extraño.
- Si, efectivamente si, soy de un país extremadamente lejano, allá por … si… si…¡Siberia!
- ¡Madre santa! De tan lejos amigo lobo
- preguntó confiada la oveja que ya había reconocido al extraño.
- Claro, en Siberia todas somos así… espera… ¿lobo? – Y la tez de éste se volvió tan pálida como si fuese la misma luna - ¿como crees amiga oveja? yo… yo no po...po…podría mentirte…Además el lobo es un ser… ¡tan malo!
- Ahórrate las explicaciones lobo
-replicó molesta la oveja-aquí hay al menos mil ovejas y con todas juntas no podrías engañarnos , además el plan que usas ya todas lo sabemos, las abuelas ovejas incluso la sabían de sus abuelas; así que te daré un minuto para que te vayas de aquí antes de que grite…-

El lobo al verse acorralado decidió asumir esta nueva derrota e irse lo mas rápido y bien librado posible que pudiera de ese sitio.

Al llegar triste y apenado a su cueva se sentó en un rincón a comer los restos de comida de días pasados, y al acercarse a su mesa, tomó un libro y lo lanzó fuera de su vista.
- Nunca nadie me dijo que realmente los cuentos no eran ciertos ni tan populares por completo-refunfuñó el lobo- seguramente no es cierto, y sólo fue cuestión de suerte-

Acto seguido, se fue a dormir, pensando que quizás mañana los cerditos no supiesen las tácticas que había leído en otro cuento que de su estante.

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