Sobre aquél y mi versión de algún obsceno hecho.

Sobre aquél y mi versión de algún obsceno hecho.




Él tenía 19 años y lo amaba. Lo conocí en circunstancias tan casuales como bobas, y como casi todos, no pensé que fuese algo que pasaría de allí .Tenia él demasiadas cosas en la mente cuando me conoció, que sencillamente dijo que fui como su luz de allí en adelante, que como al mar embravecido, yo fui su luna mañosísima de bordes que subía y bajaba a mi antojo la marea de su enorme sentimentalidad. Tan rosa yo, tan cursi él. Y tanto que me importaba, que fue increíble tanto lo que sucedió como tanto lo que quisiera ahora olvidar. Fue sencillamente de esos amores tan extensos como erróneos y tan carnales como abismales. Así era él, un ego andante que cubría el pavor a verse realmente pequeño como era en realidad; tenía mucho miedo que tan solo yo vi esas tantas tardes de hotel que pasábamos enredados de piel, más no de corazones. Creo que yo amaba de él su manía de adorarme como quien idolatra esa pequeña cosa que lo hace especial y es infaltable e indeseable de soltar. Amaba que me amase y que fuese su niña pequeña a la que consentir, fuese una palabra corta por todo lo que realmente quería expresar. Amaba sentirme deseada y casi divina para esa alma perdida que a pesar de todo siempre reafirmo que era yo todo tanto y demasiado para él. Y lo amé cuanto pude, pero solamente un corto espacio de tiempo nada más. Cuando mi boca se cansó de su sabor y del mismo color de su alma sobre mis ojos, mis pasos anduvieron a l puerta de esa relación con un “no regreso” escrito y firmado. Él tenía 19 años y ame que me amara, más no realmente a él.

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