Madejas extendidas I

Madejas extendidas I

Llamó. Me preguntó como estaba y que hacia, que si todo ya estaba en su lugar y si aún lo extrañaba. Fue difícil decirle después de tantas afirmaciones que todo estaba  bien aún sin  él en  mis tintes diarios de cotidianidad y aburrimiento. Replicó austeramente, supongo pensó que mentía y que después de cuatro años las cosas son recuperables con solo días de por medio. Realmente no me importa. Salvo sólo decirle que  después de esa tarde de mentirillas bordadas en piel que  no habrá nada que nos una en un futuro tal como pensábamos. Sé que seria buen padre, pero yo no la correcta madre para sus hijos, siempre lo he sabido con tal exactitud que no pude verme  al espejo después de aquella ocasión. Culpa, la suficiente para hacerme recordar que no sé donde estaban mis recuerdos y mis porque, acerca de mi ruptura con él hace tanto tiempo. Nuestra maldita confianza  es tan apremiante que me avergüenza en absoluto solo poder tocar su cuerpo sin miedos de por medio ,hasta sentirlo como mío sin barreras ni  excepciones. Odio inmensamente ello, odio su color, su roce y su peso sobre el mío. Odio estar acostumbrada a él y a sus ojos y refugiarme en sus brazos sin al menos sentir algo en el pecho que me recuerde si estoy viva aún en esta tierra. Quisiera amarlo, todo sería mas fácil. Quisiera poder hacer  de ese asunto una total nimiedad y solucionar para siempre mis emociones en su sola jaula de metal. Pero no. Mis sentimientos son un raro conjunto de tensiones y problemas que no tienen un mapa para nadie. Y él ya lo probó, él nunca entendería ni entendió las nimias complejidades del universo de mi vida. Porque todo debe terminar con un seguro “ huiré de él”. Porque debe ser así, sus sentimientos no son un juego y tampoco los míos. Odio lastimarlo, pero es inevitable. Odio lastimarme, pero es más sencillo  y fácil de llevar. Tan solo dejar todo, ir, dejarse ir, ser sincera con alguien por primera vez en especial… Quizás poder. No lo sé.

Comentarios

Entradas populares